El estrecho margen de maniobra del autónomo

En las dos campañas electorales que llevamos en los últimos meses –también ocurrirá en la tercera, que está a la vuelta de la esquina- hemos asistido a cómo todos los partidos políticos recurrían a los autónomos como uno de los públicos objetivos a los cuales siempre acababa dirigiéndose el discurso. El caso es que algunos de esos partidos que prometían el oro y el moro a los autónomos han estado o están en el poder y no han hecho otra cosa que fastidiar todo lo posible a los trabajadores por cuenta propia.

A los muchísimos trámites, movimientos, trámites, papeleos y requisitos formales que se exigen en el Estado español para poder llegar a trabajar como autónomo hay que sumar también las trabas que la legislación vigente establece. Las tasas impositivas para los autónomos son excesivas, sobre todo si las comparamos con países como Francia. El trabajador por cuenta propia de nuestro país está obligado a pagar y responder con sus impuestos, a pesar de que los ingresos no hayan funcionado algunos meses por determinados motivos. Pagar 200 euros de forma obligada a partir del sexto mes ya se convierte en una losa demasiado pesada para trabajadores que por lo general son humildes y no facturan lo suficiente como para vivir de forma holgada.

Suele decirse que en el Estado español no hay una cultura del emprendimiento. Pero, ojo, porque habría que entrar a analizar el contexto en el que esa realidad se produce. Porque un país cuya mayoría social está cada vez más empobrecida tiene muy complicado que sus gentes se lancen a emprender, algo para lo que se requiere una inversión, cuando están más preocupadas de comer día a día y de que no le corten la luz. Algo similar ocurre con los autónomos, españoles que apuestan por emprender en la medida de sus posibilidades, que abogan por trabajar y esforzarse sin que ningún empleador tenga que regir sus designios. No obstante, es difícil aventurarse a ser trabajador por cuenta propia cuando todo el marco contextual se vuelve tan adverso.